lunes, 5 de noviembre de 2012
Pongamos el Socialismo en el centro del debate para rescatar el Socialismo
Un seísmo está afectando a la política española y es la crisis que atraviesa el PSOE. El PSOE forma parte del sistema del Reino de España y es actualmente algo parecido al Partido Demócrata de los EEUU, si bien este último tiene sectores a su izquierda. Pero estamos en este caso, afortunadamente, en la Europa Latina y el bipartidismo existente es digamos imperfecto. Así ha sido siempre. De hecho, a pesar de las trabas legales y el favoritismo mediático y legal hacia los dos partidos que se turnan el gobierno, no podemos hablar de bipartidismo.
El diseño de Estado de la UCD, pero también de Manuel Fraga y los asesores de la monarquía en el inicio de la transición, crearon una estructura tendente a que la derecha económica pudiera controlar siempre el Estado. El modelo, mediáticamente imperante todavía a pasar de su actual crisis, establecía un bipartidismo, solamente “tocado” con los nacionalismos de derechas, democristiano en el caso vasco y neoliberal en el catalán a los que el sistema asumía bastante bien, y de hecho a pesar de las tormentas se siguen considerando parte del juego.
Crisis del Socialismo en el Estado español. Inicios y renuncias ideológicas
El PSOE tras un breve periodo de tiempo con posiciones socialdemócratas incluso republicanas en el inicio de la transición, se convirtió en un partido de un amplio sector de las clases populares, dominado por una clase media sin instinto de clase, carente de conexión con el socialismo y la lucha de clases, moderada, “moderna” y “progresista”, que abandonó el análisis marxista, y, por tanto, el socialismo y la socialdemocracia clásica, e incluso abjuró en su sector mayoritario del keynesianismo. Con una sólida implantación en la clase obrera en un principio, a la que contribuyó a hacer desaparecer, al menos en sus sectores más combativos con las reconversiones industriales y mineras que protagonizó. Su amor por los servicios y su empeño en deslocalizar nuestro débil tejido industrial, siguiendo los imperativos de la UE, entonces Comunidad Europea. Solo dos segmentos obreros no desaparecían: albañiles y camareras y camareros. La UGT, en principio su sindicato, acabó en el mandato de Nicolás Redondo, rompiendo amarras y caminando por libre. Cierto es que manteniendo vínculos, lo cual no le ha impedido montar huelgas generales a gobiernos “psoistas” y distanciarse al igual que lo hacían sectores de las clases trabajadoras.
Es pues el “psoismo” actual un fenómeno de clase media, media y baja, incluso alta ilustrada, que conserva todavía importantes bolsas de votos populares y que vive de expolear la vieja, pero importante, tradición socialista en el Estado español, eso sí, cuando está en la oposición.
El establishment madrileño que domina España, según tesis del profesor Navarro y que yo comparto, está preocupado porque su fuerza para mantenerse y seguir chupando del bote necesita del bipartidismo y el mal llamado socialismo, que es un muro de contención de las aspiraciones populares. La lástima y motivo de preocupación para el sistema, es que las clases populares comienzan a darse cuenta y sobre todo los más jóvenes y politizados, ligados al 15M o los que reciben su influencia que son muchos y muchas, así como los allegados a la izquierda, piensan que el PP y el PSOE son lo mismo. Si la conciencia de que el PP y el PSOE son iguales se extiende más todavía, ocurrirá en todas partes del Estado, lo mismo que en Galicia, Euskadi o próximamente en Cataluña. Excepto tal vez en Andalucía y Extremadura, gracias al balón de oxigeno que le está prestando al PSOE en este caso IU, aunque sea por razones diferentes, pero coincidentes en el resultado final.
A pesar de ello, la dirección torpe del decadente PSOE actual, entiende que lo que hay que hacer es aguantar y confía en que las aguas volverán a su cauce. Son malos tiempos que hay que saber superar. Todo lo más, han preparado una generación de personas más jóvenes, casi todas y todos ellos profundamente socioliberales, desconocedores de la historia de su propio partido hasta 1982, formados en el marketing de marcas comerciales y electoral anglosajón, ignorantes de marxismo y socialdemocracia clásica y criados en despachos de aparatos, que jamás han sufrido “mobing” laboral, un despido injusto o una nómina falseada, pero tampoco han vivido las luchas sociales, las huelgas o la angustia de no poder hacer frente a una hipoteca. Son profesionales, formadas y formados por profesionales, que creen ser algo todavía, a pesar del creciente desprecio que las clases populares sienten por ellos, tal y como vienen demostrando los diferentes sondeos electorales. El sistema les ampara y se sienten con derecho divino a ser los y las elegidas.
Ante este panorama un partido históricamente de tipógrafos, mineros, agricultores, maestros, fundidores o profesores universitarios, pasando por carpinteros y escayolistas, ha pasado a la historia. Se ha olvidado. El socialismo es solo pensiones mejores –sin exagerar y solo lo “sostenible”-, escuela para todos, eso sí, incluyendo la concertada con curas y monjas, servicios públicos, aunque con externalizaciones, y la igualdad. Pero ya no es la igualdad de sexos y el fin de la opresión de los de abajo por los de arriba, sino la mejoría de determinadas situaciones de género, que también es importante, pero no solo. La igualdad es el fin del patriarcado, de la explotación capitalista, de la dominación sexista.
Las cúpulas y cuadros socioliberales piensan que todo volverá a su lugar cuando el PP se queme. Pero no analizan que lo que se está quemando es el régimen, la constitución que ellos -aunque ahora abjuren y se disculpen- vendieron a los bancos y los mercados para nada bueno hacia las clases populares. La deuda nos esclaviza, y encima esta esclavitud es constitucional gracias al Gobierno “psoista” de Zapatero y al Partido Popular que le apoyó.
Las respuestas populares y la recomposición de las ideas socialistas
Los y las dirigentes del socioliberalismo español piensan que radicalizando su lenguaje en la oposición e incluso sacando pancartas contra recortes que ellos comenzaron a imponer, se olvidarán sus daños casi irreparables en este sistema, y se volverá a confiar en una oligarquía profesional de mediocres y sin ideales. Ahora reclaman la dación en pago, con condiciones, y que cuando gobernaban votaron en contra. Votaron a favor y en contra de propuestas totalmente al revés que los socialistas franceses por ejemplo. Ante todo esto los socialistas, no podemos permanecer callados ni consentir tanto atropello a la moral política y a las personas.
Pienso que la solución, es volver a poner el Socialismo en el centro del debate. El sistema capitalista ha fracasado. Nunca había habido tanta pobreza y miseria en el mundo. El peligro de guerras e invasiones se multiplica. El paro avanza inexorable. Los estados de bienestar europeos son desmontados y eliminados poco a poco o bruscamente. En Europa, la democracia, de más baja calidad cada día, está en peligro.
Ante esto surgen propuestas de nuevas organizaciones sociales y socio-políticas capaces de unir a las y los de abajo frente a los de arriba y defender la democracia buscando la justicia y el reparto.
En Europa como en Latinoamérica hay fuerzas políticas nuevas que se reclaman socialistas y lo son. Desde regímenes democráticos y con formulas democráticas luchan por el socialismo, es decir por la igualdad real entre hombres y mujeres y la superación de las clases y el sistema de dominación. No solo por la simple igualdad de oportunidades, sino por la igualdad, el reparto y la propiedad pública de los bienes estratégicos y naturales por parte de la sociedad así como por la democracia plena y participativa. En Alemania, Francia, Grecia, Holanda, Dinamarca, Portugal, surgen fuerzas socialistas de izquierdas y radicales como nuevos referentes ante una socialdemocracia sin proyecto propio más allá de dulcificar el liberalismo. En América Latina, hay nuevas fuerzas socialistas -no precisamente las ligadas a la Internacional llamada socialista, que ampara a partidos derechistas, pro-norteamericanos aliados a sus oligarquías, además de corruptos, como por ejemplo Acción Democrática- . En Brasil, Venezuela, Bolivia o Uruguay entre otras repúblicas, nuevos partidos socialistas, ejecutan políticas al margen del neoliberalismo y defendiendo sus patrias, a sus pueblos.
Antiguos “adecos”, -ex militantes de AD en Venezuela- forman parte hoy del PSUV, el partido socialista que preside Hugo Chávez. Socialdemócratas alemanes y socialistas franceses constituyen hoy partidos como Die Linke y el Parti de Gauche, que forman parte del Partido de Izquierda Europeo o en Portugal el Bloco de Esquerdas, en el que socialistas de izquierdas, neotrostkistas y cristianos de base, han alumbrado una interesante, novedosa y combativa izquierda con mucho apoyo juvenil, ante un Partido Socialista neoliberal e iniciador de los crueles recortes portugueses.
No es problema el nombre. Ni es importante el ropaje externo, a veces puro marketing comercial. Cuando Pablo Iglesias participó en la fundación del PSOE quería llamarle Partido Obrero a secas. Jaime Vera, solo Partido Socialista, al final fusionaron nombre y todos contentos. El problema no son las siglas, es el contenido. Un partido que se llama socialista y solo le preocupa apuntalar el capitalismo, cree en un sistema liberal, es un fraude y da igual como se llame.
Del socialismo y del tránsito hacia el socialismo
Sin complejos pongamos el socialismo en el debate político, en la agenda social. Hagamos ver las contradicciones del capitalismo para con las clases populares, como este sistema conduce a las crisis y las crisis al paro, la pobreza y la exclusión, la injusticia, y cómo el sistema capitalista para superar su crisis, lo hace a costa de transferir rentas de trabajadores a capitalistas, despidiendo y rebajando el sueldo a los pobres, a los trabajadores y trabajadoras para de esa forma acumular capital y seguir explotando. Por tanto la solución a la crisis pasa por repartir, defender lo público, hacer fluir el crédito en condiciones no especulativas, para lo cual hay que socializar la banca y fortalecer la economía social, al igual que la propiedad social de los medios de producción estratégicos. Hay que defender el medio ambiente y la Madre Tierra, defendiendo el carácter público no privatizable del agua, la energía y el oxígeno y perseguir el machismo sea criminal o cultural.
El Socialismo es reparto, es propiedad pública, es medio ambiente colectivo, nunca privado, y defensa de mares, ríos y bosques. El Socialismo es gestión pública y cooperativa del crédito y de la economía. El tránsito hacia el Socialismo exige intervención en la economía, banca pública, profunda reforma fiscal, reparto, un fuerte sistema público de protecciones sociales, educativas y sanitarias, derechos laborales garantizados. Industrias estratégicas y transportes públicos de propiedad pública y total libertad expresión; además de democracia real, con todos los cargos del estado electivos y con igualdad de derechos y deberes. El Socialismo del Siglo XXI exige un tránsito no solo nominal o publicitario sino real. La tercera vía, el liberalismo y sobre todo el neoliberalismo han fracasado, están en crisis y solo saldremos de esta crisis haciendo lo contrario de lo que han propiciado. No hay alianza posible entre justicia, solidaridad y capitalismo, son como el agua y el aceite.
Todas estas sencillas premisas las bebemos de los clásicos, de Marx, de Engels, de Kautsky, de Jaurès, de Iglesias, de Besteiro, de Gramsci, de Allende, de Mariátegui, de Paco Fernández Buey, de Oskar Lafontaine, de Mélenchon, de Ignacio Ramonet, de Bernard Cassen, de Samir Amin, de Marta Harnecker, de Françoise Houtard, de Susan George, de Álvaro García Linera, de Rafael Correa, de Frei Betto, de tantas y tantos que han pensado y piensan en justicia, reparto, estado social y socialismo.
Como tenemos ideas, propuestas y alternativas, las personas socialistas del estado español, debemos agruparnos al margen de un grupo de profesionales y gestores liberales, en algún caso con tintes sociales, que no se cuestionan el sistema y se rinden a él. El problema del PSOE, no es de nombres propios, lo es de proyecto y si ese proyecto es socialista, es decir transformador y superador del liberalismo o no. Si no lo es ¿Para qué perder el tiempo apoyando a una oligarquía política tremendamente desprestigiada e incluso despreciada socialmente? ¿Para qué confiar en recambios como Carmen Chacón que fue miembro de la Comisión Trilateral, es decir un oscuro lobby pro-capitalista y anti-socialista? Al igual que su compañera Trinidad Giménez protectora de todos los lobbys anti-socialistas y contrarrevolucionarios de América Latina ¿Para qué seguir favoreciendo las aspiraciones de cachorros socioliberales que jamás han tenido que fichar o buscar trabajo y además han demostrado en su militancia ser tremendamente cainitas y vengativas o vengativos? ¿Es ese el recambio? ¿Tanto nos ciega la marca?
El presente y futuro del Socialismo
Se decida lo que se decida en el seno de las oligarquías políticas, la ciudadanía de este Estado está tomando otros rumbos. Personas como Xose Manuel Beiras o Mélenchon están demostrando que el liderazgo real y la política no tienen edad, pero si ideas y coherencia. Que la izquierda se está reconstituyendo al margen de la voluntad del sistema y a pesar del sistema. Que el 15M ha contribuido a crear una nueva forma de entender la política y esta fórmula ha venido para quedarse. Que no serán jóvenes-viejos moderados y cobardes frente a los poderosos los que articulen las izquierdas sociales y transformadoras.
Hoy en el Reino de España hay ya asociaciones y coaliciones que desde diversos puntos de vista trabajan por el socialismo, como: Socialismo21, Construyendo LA IZQUIERDA, Alternativa Galega de Esquerda, ISI… pero también, fuerzas nacionalistas de izquierdas, eco-socialistas, militantes y partidos en el seno de Izquierda Unida y socialistas que al margen de la oligarquía socioliberal trabajan por construir un referente socialista que acompañe a la conformación de nuestra imprescindible SYRIZA o frente amplio y de izquierdas, que sea capaz de elaborar un programa de gobierno y ser alternativa de gobierno a la derecha y al sistema, e impulse la lucha contra la austeridad, la estafa de la deuda y le plante cara a la neoliberal Unión Europea, al capitalismo y los bancos alemanes. Una fuerza amplia y moderna, nueva y combativa que beba en los clásicos pero sea capaz de liderar el tránsito hacia el Socialismo del siglo XXI.
Una fuerza que se articula en calles y plazas, en manifestaciones y huelgas generales, que apoye procesos constituyentes y alternativos. Una fuerza que esté por el socialismo, es decir: la superación de un sistema de dominación de clases y por la propiedad pública de los servicios públicos y los medios de producción estratégicos y los de consumo, evitando la especulación, acaparamiento y monopolios a costa del pueblo. Esto, no es un slogan, debe ser un camino que exige ya el ir haciéndolo. No recorrer esa senda, no es socialismo.
Una fuerza que proponga alternativas a la crisis capitalista, porque las hay. Cuando los neoliberales, pro-capitalistas y miembros de la tercera vía, afirman que no se sabe qué hacer para acabar con la crisis y que las únicas recetas posibles son las suyas, faltan a la verdad. La crisis sistémica se anunció y denunció, el sistema la ocultó por que favorecía a sus intereses bancarios y especulativos. Hay alternativas, están explicadas y publicadas. Aunque, el socioliberalismo y el neoliberalismo miran a otro lado y las consideran reflexiones de grupo de locos y locas e iluminados. Podemos afirmar sin embargo, que ellos son unos fracasados y nos están llevando a la miseria, la injusticia y la represión. La respuesta es simple, los fracasados y fracasadas liberales no pueden encontrar soluciones, no están capacitados, ni esperanzados. No quieren repartir la riqueza, sino las sobras del pastel. Las personas socialistas trabajamos por repartir la tarta, no las guindas, y propiciar un mundo diferente, con un orden distinto.
Fuente
jueves, 27 de enero de 2011
Carta abierta a Alejandro Sanz
Hace muchos días que ando dándole vueltas a la ley Sinde, a los derechos de autor, y leyendo tus desafortunados tweets. Ahora que tengo las tres cosas juntitas, me gustaría cometarte algunas cosas.
Soy científico, joven investigador del Centro Nacional de Biotecnología y actualmente “Visiting Assistant in Research” en la Yale School of Medicine, en New Haven, Conneticcut.
Trabajo en el desarrollo de vacunas para el tercer mundo, centrando mis esfuerzos en la Leishmaniasis, una enfermedad olvidada que mata e incapacita en África, Asia y Sudamérica. Y aunque no lo sepas (y muchas personas no lo saben) es esa enfermedad que hace que miles de pobres niños tengan el vientre hinchado y mueran. La misma que hace que sus padres no puedan trabajar. Entre nosotros, ese tipo de enfermedades que hace que el tercer mundo siga siendo tercer mundo.
Cuando consigo que mi trabajo funcione, tras muchísimas horas de laboratorio, intento publicar mis resultados. ¿Sabes lo que pasa cuando lo hago? Que la revista se queda con todos mis derechos de autor. CON TODOS. Si quiero, no sé, poner una figura de mi trabajo en algún otro formato, tengo que pedir permiso. Por mi figura. Por mi trabajo. Y te hablo de figuras en blanco y negro. En color no podemos pagarlas.
¿Sabes por qué? Porque PAGO POR PUBLICAR. Sí, en serio, lo hacemos. Mi laboratorio tiene que pagar para poder difundir los avances científicos que puedan curar a esos niños o a sus padres en el futuro. PAGO POR PUBLICAR y tengo que pedir permiso por mi figura, por mi trabajo.
Ahora podrías meter en 140 caracteres que luchar por mis derechos no me impide que tu lo hagas por los tuyos, yo seguiría leyendo.
Desde que el hombre es hombre, desde que el ser humano es humano, ha demostrado que necesita expresar sus sentimientos. Y de ahí surgió el arte. También, al mismo tiempo, surgieron las preguntas de qué hacía aquí. Los famosos “de dónde vengo, quién soy, y a dónde voy”.
Y es que las dos cosas, ciencia y arte, son humanas, pero no por ello profesiones.
Mira, no sé, 100 o 200 años atrás. El arte lo hacía el que podía permitírselo. Y la ciencia también. Hasta Darwin descubrió el origen de las especies en un tour por el mundo, en el que vio que los pinzones de unas islas tenían los picos más grandes que otros. La gran revolución científica vino de un viaje de alguien que pudo permitírselo.
Ahora, industria mediante, los artistas cobran por entretener y los científicos cobran por descubrir cosas. Una maravilla para los que no somos de familias ricas y queremos hacer ciencia o arte.
Yo me he quejado y mucho de mi falta de derechos. De intentar defender lo que ahora, para mí, es más que un reconocido trabajo. Y también creo cosas.
La diferencia es que yo con un salario tengo. Y lucho por un salario digno. QUE ME PAGUEN POR MI TRABAJO. No creo que tenga sentido que me paguen tiempo después por mis logros. Te recuerdo que lo que yo quiero es una vacuna para la enfermedad en la que trabajo. Y pagar mis facturas. No quiero ningún rendimiento extra que no me merezco. No quiero derechos de autor, quiero que mis avances sigan derechos a conseguir su objetivo.
Entiendo que quieras que te paguen por tu trabajo. O que defiendas tu caché en los escenarios.Y supongo que debes negociar lo que te paga una discográfica por grabar un nuevo disco. Pero cobrar también impuestos sobre los CD´s , discos duros, lo-que-sea que la S.G.A.E quiera inventar para sangrar al ciudadano medio, perdóname muy mucho, pero yo, lo veo excesivo. Intentar lanzar una ley que te permita cobrar más de lo que te toca porque la industria que a ti te trata bien se está muriendo, lo siento, pero no. Limitar las libertades individuales para maximizar vuestro beneficio no es justo.
¿Sabes por qué tengo un blog de divulgación científica? Para que el mundo vea que la ciencia es importante. Para que posiblemente en el futuro sea una profesión digna. Yo no busco hacerme rico. Yo no quiero recortar libertades. Yo lucho por cambiar la industria que hace que mi actual profesión me obligue a tener otra con la que, juntas, poder pagar las facturas.
Y por favor, no vuelvas a comparar los derechos a recibir medicamentos de los niños pobres con el derecho a declarar culpable de piratería a diestro y siniestro. Que ya lleváis demasiado tiempo cobrando por ello. Renovaos o morid. Pero no creo que debas compararte con los que de verdad mueren aunque de vez en cuando reciban tu dinero.
Atentamente,
Lucas Sánchez.
Experiencia general y exposiciones
Me gustó mucho los compañeros que hablaron de China, y su análisis desde la óptica confucionista de la historia del país, así como de su modelo económico. La verdad es que por pura ignorancia desconocía que existiesen relaciones tan determinantes.
Sin embargo, como crítica general a todas las exposiciones, no me ha gustado el ánalisis que muchas veces se ha hecho de problemas sociales complejos ligándolos directamente a indicadores macroeconómicos; no digo que no haya que aportar estos datos y ponerlos sobre la mesa, pero tratar de explicar desajustes sociales y proponer soluciones sólo desde esta perspectiva me parece cuanto menos sesgar la realidad, amén del tufillo neoliberal que desprende. Creo que hay otras fórmulas para abordarlos, aunque no sean las más aceptadas desde el punto de vista de la ética predominante en lo económico (si es que existe tal ética).
Las clases de este curso han resultado sumamente instructivas; muchas veces, acostumbrados a tomar (sórdidos) apuntes, se antoja agradable pararse un momento a pensar en lo relativo de la realidad social, económica, y política.
jueves, 13 de enero de 2011
Falsedades sobre las pensiones
El retraso obligatorio de la edad de jubilación se basa en varios supuestos que son erróneos. Por ejemplo, se ha argumentado frecuentemente, por parte de aquellos autores que favorecen tal retraso, que, puesto que la población vive ahora muchos más años que antes, está también en condiciones de poder trabajar durante más tiempo. Se asume que, al haberse incrementado cuatro años la esperanza de vida en España en los últimos 20 años, la gente muere ahora cuatro años más tarde que hace 20 años, lo cual no es cierto. Los que hacen tal supuesto ignoran cómo se calcula la esperanza de vida de un país.
Supongamos que España tuviera dos habitantes: uno, Juanito, que muere al día siguiente de nacer y otro, la señora María, que muere a los 80 años. En esta España de dos ciudadanos, la esperanza de vida promedio sería de (0+80):2=40 años. Pero en un país vecino llamado Vecinolandia hay también sólo dos ciudadanos: uno, Pepito, que no muere al día siguiente de nacer, sino 20 años más tarde y la otra vecina, la señora Julia, que, como la señora María de España, muere a los 80 años. La esperanza de vida promedio de Vecinolandia es de (20+80):2=50 años, es decir, diez años más que en España. Pero esto no quiere decir (como constante y erróneamente se asume) que la señora Julia viva diez años más que la señora María. Lo que ha ocurrido es que la mortalidad de los infantes y jóvenes es mucho más baja en Vecinolandia que en España. Y esto es lo que ha estado ocurriendo en España en los últimos 20 años: la mortalidad infantil y juvenil ha ido descendiendo, con lo cual la esperanza de vida ha ido aumentando. Ni que decir tiene que los mayores (de 65 años y más) también han visto alargada su vida, pero mucho menos que los famosos cuatro años. En realidad, desde el año 1991
ha aumentado sólo 2,3 años.
Un segundo error que se hace es suponer que, puesto que la población vive más años, tal población puede continuar trabajando después de los 65 años, con la misma capacidad y vitalidad de trabajo que tiene a los 65. Se asume, pues, que al vivir más años la edad de envejecimiento también se retrasa. De ahí que se considere (erróneamente) que si ahora las personas que llegan a los 65 años viven 2,3 años más que hace veinte años, tales personas tendrán 2,3 años más de vida saludable, retrasando la edad de envejecer 2,3 años más. Esto no es así. En realidad, la edad de envejecimiento se ha adelantado, en lugar de retrasarse.
Eileen Crimmins y Hiram Beltrán-Sánchez, investigadores del Centro de Geriatría de la Universidad del Sur de California, han publicado recientemente el artículo “Mortality and Morbidity Trends: Is there compression of Morbidity?” (“Tendencias de mortalidad y morbilidad: ¿existe una reducción de la morbilidad?”) en la revista Journal of Gerontology (06-12-10) que analiza la evolución de los años de vida saludable (es decir, vida sin enfermedades) que tiene la población en EEUU. Pues bien, tal estudio concluye que una persona que tenga 20 años ahora, tendrá un año menos de vida saludable durante toda su vida que una persona de 20 años de hace diez años, y ello a pesar de que la esperanza de vida del primero sea mayor que la del segundo. Tales autores subrayan que es un error creer que el hecho de que las personas vivirán más años significa que van a vivir más años con salud. Tal supuesto asume erróneamente que las mismas causas que determinan que la población viva más años determinan también que sean años más sanos, lo cual no es cierto.
De ahí la importancia de tomar como indicadores de vida laboral potencial (es decir, el número de años que el trabajador puede continuar trabajando) el número de años saludables durante la vida de una persona, antes y después de los 65 años, en lugar de considerar los años de vida que tendrá a partir de los 65. Tomando aquel indicador –años de vida sanos–, resulta que tal número ha disminuido en EEUU desde 1998. Se vive más años, pero menos años con salud. Un hombre de 20 años en 1998 puede esperar vivir 45 años más sin tener una de las tres mayores enfermedades crónicas (enfermedades cardiovasculares, cáncer o diabetes). Pero estos 45 años descendieron a 43,8 años en el año 2005, es decir, más de un año. En las mujeres jóvenes pasa de 49,2 a 48 años durante el mismo periodo.
Otro indicador es la existencia de problemas de movilidad, definiendo como tal la capacidad de subir una escalera de más de diez escalones, andar más de medio kilómetro o estar de pie más de dos horas sin ninguna ayuda. Un joven de 20 años hoy tendrá –como promedio– 5,8 años de movilidad limitada, comparado con sólo 3,8 años hace diez años, es decir, dos años más. Una mujer joven que tiene 20 años ahora tendrá 9,8 años sin movilidad, comparado con 7,3 años hace diez años.
Todos estos datos muestran que hemos podido retrasar el año en que nos morimos, pero no necesariamente retrasar ni la edad de envejecimiento ni la cantidad de enfermedades que tenemos. Desde 1998 a 2006 pudimos retrasar, por ejemplo, la mortalidad debida a enfermedades cardiovasculares entre los varones de edad avanzada, pero no el inicio de esta enfermedad crónica. Lo mismo en cuanto al cáncer y la diabetes, que han crecido, por cierto, durante estos diez años, sobre todo en las poblaciones de más de 30 años. Es decir, se ha mejorado el diagnóstico de las enfermedades y la supervivencia de los enfermos, pero no hemos reducido o eliminado tales enfermedades crónicas.
Pero lo que es incluso más preocupante es que existe un gradiente de cronicidad según la clase social del individuo, de manera que las limitaciones de movilidad y salud son más acentuadas en las clases populares que en las clases de renta alta (que son las que tienen mayor influencia política y mediática en nuestras sociedades). Todos estos datos son ignorados en la propuesta de retrasar obligatoriamente dos años la edad de jubilación.
miércoles, 5 de enero de 2011
El dogma neoliberal y las pensiones
Estamos viendo una avalancha mediática por parte del establishment financiero que tiene como objetivo convencer a la ciudadanía española de que existe un consenso entre los expertos de que hay que retrasar obligatoriamente la edad de jubilación en España, utilizando argumentos que se presentan como científicos, cuando en realidad son profundamente ideológicos, lo cual es fácil de demostrar.
Si el debate que se está realizando sobre las pensiones fuera un debate científico, la dinámica del mismo sería distinta. En un debate científico, si un autor presenta datos que nieguen la validez de los que han sido utilizados por otros autores en defensa de sus tesis, estos autores, en su continua defensa de sus argumentos, no pueden ignorar estos nuevos datos aportados por sus críticos. Tienen que cambiarlos o responder a sus críticas indicado su desacuerdo. De no hacerlo así, correrá el riesgo de perder su credibilidad. Es así como la ciencia se construye. Aparecen tesis y contratesis que deben contrastarse para ver su validez científica. Pues bien. Esto no está ocurriendo en el debate sobre las pensiones.
Los autores que sostienen la necesidad de retrasar obligatoriamente la edad de jubilación continúan utilizando datos para apoyar sus tesis de inviabilidad del sistema de pensiones públicas españolas, a pesar de que otros autores han demostrado la falsedad de tales datos. La primera voz que utilizó datos erróneos para justificar el retraso obligatorio de la edad de jubilación fue la Comisión Europea en su informe sobre las pensiones en España. En tal informe se escribía que “las pensiones pasarán de representar un 8.4% del PIB en el año 2007 a un 15.2% del PIB en el año 2060, lo cual convierte el sistema público de pensiones en insostenible”. Esta postura, utilizando la misma narrativa y los mismos datos, ha sido reproducida por el Banco de España, por los informes del BBVA y del Banco de Santander, por la Fundación de las Cajas de Ahorro, por el manifiesto de los 100 economistas patrocinado por Fedea (la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, financiada por los mayores bancos y grandes empresas de España) y últimamente por la OCDE. Todas estas instituciones no son instituciones científicas sino instituciones financieras o próximas a la banca y al mundo de las grandes empresas. Tienen un enorme poder en configurar la sabiduría convencional económica del país, la cual promueven a través de fundaciones, revistas académicas, prensa diaria, y otros medios. Establecen así la ortodoxia económica, con su propia Inquisición, que margina o ignora a las voces críticas que no comulgan con su ideario neoliberal. (Por cierto, acaba de estrenarse un excelente documental en EEUU, “Inside Job”, sobre como se generó la crisis financiera en EEUU, mostrando el papel clave que la banca jugó en establecer la ortodoxia neoliberal que llevó al desastre. El documental también muestra como los departamentos de economía y escuelas de negocio de las universidades estadounidenses más conocidas crearon tal ortodoxia, analizando las conexiones de estos centros universitarios con el mundo financiero. Un tanto igual podría escribirse sobre las conexiones entre el mundo universitario y las instituciones financieras y empresariales en la creación del argumento de la insostenibilidad del sistema de pensiones públicas en la Unión Europea, incluyendo España).
Esta observación no quiere decir que todos los que utilicen aquel argumento y aquellos datos de insostenibilidad sean neoliberales o estén defendiendo los intereses del mundo financiero. En realidad, como firmas del manifiesto de los 100, hay economistas que no encajan dentro del ideario neoliberal. Y el propio Ministro de Trabajo, el Sr. Valeriano Gómez, en respuesta a una pregunta de una periodista de El País (12.12.10), la cual le preguntó si el aumento de la productividad no invalidaba el argumento de insostenibilidad, el Ministro respondió que incluso si la productividad aumentara un 2 o un 2.5% por año, el sistema de pensiones públicas sería insostenible en el 2050, pues tales pensiones absorberían el 15% del PIB, una cifra, según él, inviable. Y pocos días después, un economista de credenciales progresistas, el Catedrático de Hacienda Pública Ignacio Zubiri, acentuaba el mismo argumento, con parecidas cifras. El hecho de que incluso tales autores reproduzcan estos datos y argumentos muestra el grado de dominio de tal pensamiento en la cultura económica del país.
El que existan también personas progresistas no neoliberales que sostengan aquellas tesis de inviabilidad, se presenta como el “consenso” entre expertos. Pero se ignora deliberada y maliciosamente, que hay muchas voces críticas de la supuesta inviabilidad de la Seguridad Social. Autores como Dean Baker, co-director del Center for Economic and Policy Research de Washington, y el Premio Nóbel de Economía Joseph Stiglitz, en EEUU, y el Catedrático de Economía Juan Torres y yo (entre otros) en España hemos criticado tales argumentos, documentando el error de los supuestos que cuestionan la insolvencia de la Seguridad Social. En el caso español, he mostrado como las pensiones pueden representar un 15% del PIB en 2060 y no ser ningún problema. Y he explicado porque esto no es un problema. Lo hago ahora de nuevo.
Si la productividad laboral creciera un 1.5% por año (una cifra razonable), esto querría decir que en el año 2060 el PIB sería 2.20 veces mayor que ahora, cifra que se calcula elevando el 1.5% a la 53 potencia (2060-2007= 53 años). Esto quiere decir que si el PIB fuera 100 en el año 2007, en el año 2060 serían 220 unidades. Naturalmente que el PIB en 2060 será mucho mayor que 2.20 veces que ahora, debido predominantemente a la inflación. Pero es importante comparar manzanas con manzanas y no con peras. Es decir, que cuando digo 2.20 veces mayor, estoy utilizando monedas con la misma capacidad de compra. O sea que el PIB de 2060 que utilizo es el que España tendría descontando la inflación.
Pues bien, en el año 2007 nos gastábamos 8 unidades en pensionistas y 92 en no pensionistas. Y en el año 2060 nos gastaríamos el 15% de 220, es decir, 33, en pensionistas y para los no pensionistas 220-33=187. Resultado del incremento de la productividad, habrá más recursos para los pensionistas y para los no pensionistas. En realidad, hace cincuenta años nos gastábamos en España menos de la mitad que ahora en pensiones públicas, y aún cuando el porcentaje del PIB en pensiones se ha más que doblado, ello no ha implicado que haya menos recursos para los no pensionistas. Si ustedes leen las hemerotecas de hace cincuenta años, verán que se utilizaban los mismos argumentos que se utilizan ahora por los catastrofistas.
El silencio frente a las críticas
Frente a estos datos, los que sostienen la tesis de inviabilidad del sistema de pensiones público (en el caso de que sus argumentos fueran científicos) debieran responder y decir porque estos datos no invalidan sus tesis. Lo que no pueden hacer (repito, si es que se consideran científicos) es ignorarlos y continuar repitiendo como papagayos las mismas tesis y utilizando los mismos datos, tal como están haciendo. Y ahí está la prueba de que no son científicos, sino ideólogos, lo cual aparece incluso más claramente cuando ignoran y nunca citan los trabajos y los datos de los autores que muestran sus falacias o errores.
Los datos que he mostrado se han publicado en muchos forums, tanto en revistas científicas, como en diarios y prensa escrita. Pues bien, no han sido en su mayor parte contestados.
En un debate científico serio uno esperaría que los autores que utilizan aquellos datos catastróficos cuestionaran varios supuestos de mis tesis. Uno, por ejemplo, podría ser el de estar en desacuerdo en que la economía española pudiera crecer un 1.5% por año. Me parecería un debate productivo y relevante. ¿Cuánto puede aumentar la productividad en España, y cómo aumentarla? ¿Y cómo ello afectaría los recursos futuros para sostener la Seguridad Social? Otro debate podría ser como el impacto de la entrada de la mujer en el mercado laboral podría afectar las cifras que se utilizan para analizar el incremento de la riqueza y, por lo tanto, los recursos de 2060. Y muchos otros temas.
Sin embargo, ha habido un silencio ensordecedor sobre estos temas (excepto un grito histriónico de un portavoz del manifiesto de los 100 economistas negando que la productividad crecerá en España, lo cual, de ser cierto –que no lo es- sería un problema gravísimo, mucho mayor que el de la sostenibilidad de las pensiones). Y ahí es donde se muestra el carácter ideológico de tales argumentos. Presentar a organizaciones de conocida orientación neoliberal, como la OCDE, la Comisión Europea, o Fedea (todas ellas instituciones que tienen escasa credibilidad científica) como instituciones que gozan de credibilidad científica es equivalente a señalar que el Vaticano y sus argumentos en contra de la utilización de preservativos (como medida protectora contra el SIDA) tiene credibilidad científica. En todos estos casos la motivación de sus argumentos es la fe (católica) en el caso de la Iglesia, y neoliberal en el caso de aquellas instituciones.
¿Quiénes son los supuestos expertos?
Otro ejemplo de la campaña propagandística neoliberal es la presentación de economistas próximos a la Banca (tales como los analistas de Fedea) por parte de los medios de mayor difusión del país como “expertos en pensiones”, tal como hace El País en un análisis sobre las pensiones. Uno de tales expertos es José A. Herce, que ha ido profetizando el colapso de las pensiones, retrasando la fecha del colapso cada diez años. En 1995 predijo que la Seguridad Social tendría un déficit del 0.62% del PIB en el año 2000 y del 0,77% en el 2005. Un año más tarde, 1996, predijo que el déficit sería de 1.35% del PIB en el 2000, y del 1.80% en el 2005. En realidad, la Seguridad Social nunca tuvo déficit y continúa hoy teniendo superávit. Ello no frenó al Sr. Herce que, en su testimonio en el 2009 en la Comisión no permanente de seguimiento y evaluación de los acuerdos del Pacto de Toledo, aseguró a la Comisión que la Seguridad Social entraría en déficit en el año 2020. Aconsejo al lector que vea lo poco creíbles que han sido las predicciones de tal llamado “experto” y otros, detallado en el libro de Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón, titulado ¿Están en peligro las pensiones públicas? Las preguntas que nos hacemos y las respuestas que siempre nos ocultan, distribuido por Attac.
Es sorprendente la relajación del rigor y excesiva tolerancia de algunos medios en la reproducción del dogma neoliberal. ¿Se figura usted que un médico errara sistemáticamente sus diagnósticos dañando al paciente como consecuencia de ello, y que continuara siendo presentado como un gran clínico? Pues esto es lo que está ocurriendo.
lunes, 20 de diciembre de 2010
¿Es la única solución plegarse a la UE y los mercados?
Ni en la peor de nuestras pesadillas pudimos muchos soñar lo que nos está ocurriendo. La implacable merma de derechos sociales decretada por los mercados en ausencia o connivencia de los políticos. La desfachatez de esas declaraciones que imponen desde sus Olimpos. Crecen las desigualdades sociales, ahondando en miserias y en obscenos enriquecimientos. Danza el mundo feliz en las pantallas de los televisores, entretanto, y una ciudadanía desinformada y asustada se constituye en pesada losa para el conjunto. Ningún autor de ciencia ficción del pasado previó tanto.
El histórico ex presidente socialista portugués, Mario Soares, lanza un grito, llamando a los dirigentes de su país y de España a plantar cara a la UE. Una Europa que ha traicionado el espíritu que la constituyó y hasta ahora la caracterizó, que pierde poder en hemorragia imparable, según sus propios eximios dirigentes reconocen, y que ni bailando en la cuerda con un pie, “tranquilizan” a sus amos los mercados.
La UE y todos sus componentes trabajan en el camino equivocado. Para nosotros, no para sus bien pagados políticos, ni para sus poderosos amigos. Lo aseguran incluso premios Nóbel como Paul Krugman, llamando a aumentar el gasto público como forma de salir de la crisis. En la desinformación que nos rodea, donde todo es opinable, los hechos demuestran que esa política funciona y no los ajustes que el neoliberalismo manda. El neoliberalismo que ha hundido, por ejemplo, a Irlanda en la miseria (y lo que le queda por sufrir), por más que cínicos conservadores, con Esperanza Aguirre a la cabeza, manipulen los datos, desdiciéndose con desparpajo de sus antiguas declaraciones públicas, en las que el tigre neoliberal irlandés era el modelo.
En este esclarecedor artículo –que recomiendo vivamente- el catedrático de economía y miembro de ATTAC, Juan Torres, nos explica la verdad de nuestras cuentas y a quién interesa nuestro rescate. La deuda pública española es de “600.000 millones de euros pero en relación con el PIB es casi veinte puntos menor que la media europea”. Y a ella contribuyen con entusiasmo comunidades y ayuntamientos neoliberales del PP y socioliberales del PSOE.
“La deuda privada española es mucho mayor que la pública. Las familias españolas deben aproximadamente un billón de euros a los bancos y las empresas algo más de 1,3 billones. Y, por otro lado, los bancos españoles tienen deudas, por su parte, tanto con el Banco Central Europeo (aunque fluctúa mucho, algo más de 60.000 millones de euros en estos momentos) como con otros bancos del resto del mundo, en una cantidad global muy difícil de cuantificar pero de cuya magnitud da idea el que tengan que amortizar unos 200.000 millones de euros en 2011 y 2012”, dice Torres.
Los bancos “del resto del mundo” son fundamentalmente alemanes, qué gran casualidad eh…
No entiendo qué pretende Zapatero en su huida hacia delante política, pisoteando su ideología, su programa, y a la sociedad que se comprometió a defender. Es un cadáver público, junto con el resto de su partido que traga todas las medidas antisociales, sin mover una pestaña. El registrador de la propiedad ya anuncia que también adoptará medidas impopulares, eso sí “con criterio” ¿con el de quién? El PP es una cateta marioneta de los mercados. Sin contar su manga ancha para la corrupción que hurta una considerable parcela de nuestro dinero público.
¿No tenemos pues más soluciones? Sí, decir ¡basta ya! Nada puede haber peor que el destino al que nos abocan “Bruselas” y los “mercados”. Vuelvo a Mario Soares, a su llamada vibrante y preocupada. De su excelente llamamiento a Zapatero y a Sócrates, destaco estas ideas:
“Lo que ocurre es que la política del Banco Central Europeo y de la Comisión se muestra decididamente economicista, en el sentido de que sigue los intereses especulativos de los mercados, sin rótulo identificador, y nos impone ajustes brutales en el ámbito social, ambiental, cultural y hasta educativo. ¿Para qué? Con el único objetivo de reducir el déficit y el endeudamiento exterior (de los que los especuladores han sido, en parte, responsables), nos arrastran hacia una peligrosísima recesión económica. Además de sumirnos en la parálisis política.
España y Portugal se cuentan entre las víctimas de esta estrategia obsoleta delineada por la señora Merkel y por el BCE, con el concurso de la Comisión Europea. Han sido ellos quienes nos han impuesto medidas durísimas para nuestros respectivos pueblos. No hemos podido evitarlas, de momento, para no vernos asfixiados financieramente.
Pero no debemos ni podemos quedarnos callados. Es hora de que suene nuestra voz, de decir basta y de exigir un debate europeo serio y transparente, para que el pueblo europeo comprenda hacia dónde lo están llevando los actuales líderes europeos.
La península Ibérica tiene autoridad y peso para hacerlo. Zapatero y Sócrates, en mi modesta opinión, deben entenderse en tal sentido, de modo que sean los primeros en denunciar la peligrosísima senda por la que está transitando la Unión Europea, antes de que acabe el año y sea tarde”.
De perdidos al río, presidente. Zapatero debe reaccionar y no arrastrar a España en su propia caída. Muchos agradeceríamos un digno gesto en este sentido. Coherente, sobre todo.
http://www.attac.es/es-la-unica-solucion-plegarse-a-la-ue-y-los-mercados/
domingo, 19 de diciembre de 2010
Sobre los muertos del comunismo soviético y los del capitalismo ruso: Veintitrés escalones más abajo
Es maravilloso disponer de unas riquezas naturales únicas, pero sólo con el trabajo de la gente se convertirán en riquezas sociales. Es el ABC del marxismo. Y cuando se comienza a hablar sobre valoraciones de los recursos del país, la población es lo que habríamos de tener en cuenta en primer lugar.
La gente astuta y malintencionada que trabaja actualmente en este campo de la historia, ha creado una gran cantidad de mitos y leyendas, que en ocasiones degeneran en auténticas patrañas.
Los detractores profesionales del socialismo y del sistema soviético, son los que más empeño ponen.
Es como si hubiesen organizado una competición entre si, para ver quién de ellos, del modo más indecente e imperdonable, se atreve a inventar un mayor número de ''víctimas del Poder Soviético'' en los años 30. 60 millones de personas 80 millones 100 millones se sobreentiende que refiere a población adulta, ante todo hombres. Parece que ni se les pasa por la cabeza, que todas esas fábulas las podría rebatir cualquier chiquillo de 5º de primaria.
La población de la URSS en el año en que se creó el estado unificado ascendía a 136,1 millones de personas. De los cuales, a finales de 1922, 63 millones eran hombres. ¿Qué nos queda si restásemos aunque fuese esos 60 millones de míticas víctimas? ¿Quién luchó entonces en la Gran Guerra Patria? ¿De dónde salieron entonces en una sola República Socialista Federativa Soviética Rusa, 51 millones de hombres en 1939? En total en toda la Unión Soviética había en aquel momento cerca de 93 millones.
Tomemos una comparación más, que siempre rehúsan hacer los antisoviéticos. Me refiero a los tiempos de crecimiento en la RSFSR y en los Estados Unidos de Norteamérica (que era el nombre oficial hasta la Segunda guerra mundial de los actuales EE UU). ¿Por qué de la Federación Rusa y no de toda la Unión Soviética? Porque en los años 30, el territorio de la RSFSR no sufrió variaciones, mientras que en la URSS entraron cuatro nuevas repúblicas -Moldavia, Letonia, Lituania, Estonia,- así como Ucrania occidental y Bielorrusia occidental. En los 13 años, que pasaron entre los censos de población de los años 1926 y 1939, el número de habitantes de la RSFSR creció en un 13,5%. Por cierto, que esto no son datos de la Dirección Central de Estadística de la URSS, cuyas cifras tanto gustan poner en duda los defensores del capitalismo, sino datos que han sido escrupulosamente verificados por los estudiosos del actual Instituto de Investigaciones Científicas de Estadística, dependiente de la Agencia de Estadística de la Federación Rusa (Rosstat).
La población de los EE UU de Norteamérica, que continuaba ascendiendo gracias a los flujos migratorios de Europa y otras partes del mundo, en la década entre 1930 y 1940, creció en un 8%. Son datos muy elocuentes.
Pero volvamos a Rusia. En los años 30 la población aumentó en 13 millones de personas. Comparemos estos datos con el crecimiento poblacional en la Rusia zarista en una época bastante próspera, comparada con la actual, como fue la primera década del s.XX. Durante el periodo comprendido entre 1901 y 1910, la población de Rusia creció en 13,37 millones de personas.
Volvamos al detallado estudio del director del IEC de estadística de la Agencia de Estadística de la Federación Rusa, el profesor Vasili Simchera: ''Desarrollo de la Economía en Rusia durante 100 años. Sucesión histórica'' (editorial Nauka. 2006). En este trabajo se analiza minuciosamente la dinámica de la cantidad de población durante el s.XX. Son especialmente interesantes los datos sobre el crecimiento anual de la población. Veamos cuales fueron las variaciones que se dieron en el periodo entre la Guerra Civil y la Gran Guerra Patria.
Las consecuencias demográficas de la guerra civil fueron muy perceptibles, incluso en 1923, cuando el crecimiento aún era negativo en un 0,2%. Por el contrario, en los 3 años siguientes, comenzando desde el 24 a 1926 ambos inclusive, se dio un crecimiento record, que alcanzó el 1,9% anual. Después, en los 11 años siguientes, se observó un crecimiento estable de la población.
En la RSFSR, crecía a razón de un 1,1% (algo más de un millón anual). Y de repente, observamos otro repunte. De nuevo, y en el transcurso de tres años, se da un notable crecimiento demográfico, cifrado en un 1,6% anual (1,7 millones al año). Pero presten atención a los años de que estamos hablado: 1938, 1939, 1940.
No, no tengo la menor intención de desmentir, con todo el conjunto de datos estadísticos fiables comprobados y revisados en múltiples ocasiones en el Instituto de investigaciones Científicas de la Agencia de Estadística de la Federación Rusa, el que hubiese represión en la segunda mitad de los años 30. Y por desgracia tuvieron un carácter masivo. Pero rechazo categóricamente la acusación que se hace contra el Partido Comunista Bolchevique y el Poder Soviético, de que se llevase a cabo un genocidio contra su propio pueblo. El mito sobre ese supuesto genocidio es falso de principio a fin. Acusar de ello al Partido Comunista y al Estado Soviético, es una calumnia maligna, como lo demuestra la imparcial estadística.
Durante el siglo XX la población de Rusia creció en 76,1 millones de personas. Es decir en más de dos veces. Los científicos han calculado, que la población del país hubiera podido multiplicarse por cuatro en relación con 1900. Pero hubo, sobre todo, 3 ''fosos demográficos'' que lo impidieron.
El primero de ellos está relacionado con la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil. Durante esos años la población se vio reducida en 3,2 millones de personas. El Poder Soviético pudo restituir las pérdidas de las dos guerras en apenas dos años, y ya para 1925 fue superado el pico del periodo prebélico, en cuanto a población se refiere. En total, en los años de la construcción socialista, previos a la 2ª Guerra Mundial, la población de la RSFSR aumentó en 20 millones.
La segunda fosa demográfica profunda, fue ''excavada'' durante la Gran Guerra Patria. Además hay que tener en cuenta que la guerra seguía causando nuevas víctimas hasta el año 1950, incluido. El número total de población, que no dejaba de descender durante la década de 1941 a 1950, se estima en 8,6 millones. De ellos, a 2,6 millones la muerte los alcanzó con su huesuda mano, en los cinco años que siguieron a la Gran victoria. Recuperar la población a niveles previos a la contienda sólo se pudo en 1955.
La tercera fosa demográfica es posiblemente la más trágica, ya que resulta imposible encontrar justificación. Fue excavada en años de paz. En ese periodo, de acuerdo con las valoraciones comúnmente aceptadas, ya no se llevaba contra nosotros ninguna ''guerra fría''. La restauración del capitalismo ''fusila'' implacablemente a casi un millón de personas al año. Y así lleva haciéndolo 16 años.
Hoy quedan en la Federación Rusa los mismos habitantes que había en 1984 en la RSFSR. En cuanto a niveles de población, hemos vuelto a cifras anteriores al inicio de la Perestroika. ¿Acaso no es esto simbólico? Y amargo, no en menor medida.
23 años borrados del curso demográfico natural de la historia de Rusia. 23 escalones más abajo. ¿Acaso no es suficiente? Es lo mismo que duró el reinado del zar Nicolás II ''el Sangriento'', y que trajo como consecuencia la Gran Revolución Socialista de Octubre.
La propaganda de la restauración capitalista se esfuerza en justificar la agonía del país atribuyéndolo al eco demográfico de la guerra. Es cierto que la invasión del fascismo a la Unión Soviética genera ese eco. Pero atribuirle a él el actual genocidio (un genocidio auténtico, no inventado por astutos y mañosos políticos manipuladores) es imposible.
La primera ola del eco demográfico de la Gran Guerra Patria llegó hasta nosotros en la segunda mitad de los años 60, tras dos décadas, desde la Victoria. Entre 1968 y 1971 el crecimiento de la población cayó casi a la mitad y se quedó en el 0,5% anual. Los cuatro años siguientes, ese indicador no pudo pasar del 0,6%. Luego la curva de crecimiento fue nuevamente hacia arriba y se acerco al 1%.
La segunda ola siempre es más débil, menos perceptible. Pero no se puede ignorar. Es cierto, que medio siglo después del comienzo de la Gran Guerra, es decir en los años 1990-1991, el crecimiento de la población en comparación con los años anteriores, se vio reducido a la mitad, bajando hasta un 0,4% anual.
Pero posteriormente comenzó la extinción. Desde 1994 la cifra total de población del país se ha reducido en 6,7 millones de personas. Las perdidas reales fueron 1,5 veces más, ya que hay que tener en cuenta, que en esos años llegaron a la Federación Rusa más de 3,5 millones de personas, provenientes de los ''nuevos estados''.
Por consiguiente, la restauración capitalista ha ''fusilado'' a no menos de 10 millones de rusos. Eso es más, que las perdidas de población que sufrió Rusia entre 1941 y 1950.
Se deduce, que el capitalismo, impuesto al país por la fuerza, no es menos inhumano que el fascismo hitleriano. Se está destruyendo sin compasión el principal recurso del país. En consecuencia, para la salvación de Rusia, ese capitalismo inhumano debe ser vencido de una manera tan decidida e implacable, como nuestros padres y abuelos acabaron con el odiado enemigo, ofreciendo al planeta una Gran Victoria.
En esta lucha actual -la guerra es la guerra-, la selección de los medios viene definida por las circunstancias. Una papeleta electoral, si sabemos utilizarla de modo razonable, puede convertirse en leyenda, al igual que las ''katiushas''. Siempre y cuando, claro está, que la potencia de fuego de la papeleta sea respaldada por la ofensiva de todo el pueblo trabajador.
Original publicado en la edición 118 del Pravda con fecha 25 de octubre de 2007
http://www.bitacora.com.uy/noticia_1170_1.html